MAXIMA SEGURIDAAD ENEL BAAJO CHICO EN SALTA CAPITAL

MAXIMA SEGURIDAAD ENEL BAAJO CHICO EN SALTA CAPITAL

El censo comenzó a las 8.30 en Villa San Antonio, donde se reforzó la seguridad, para evitar incidentes.Un policía por censista en el “bajo chico” salteño

Los censistas abocados a las zonas consideradas “más peligrosas” de Villa San Antonio, más precisamente lo que se conoce como “el bajo chico”, fueron acompañados casa por casa por policías.

Los censistas rastillaron previamente la zona que deberían censar para analizar si necesitarían la asistencia de la policía. El censo por ese radio comenzó temprano, a las 8.30 de la mañana, previamente. La policía tuvo una charla con los censistas para darles algunas recomendaciones.

“Les dijimos a la encargada de esta zona que era mejor esta hora, ya más tarde se complica. Les dijimos que se queden cerca nuestro o que cualquier cosa concurran a nosotros, para eso nos intercambiamos contactos”, indicó el subcomisario Pedro Canevari, encargado del operativo. “En esta zona es difícil porque hay mucha gente en situación de calle y con problemas de consumo de sustancias”, advirtió el oficial. 

Dos vecinas que conversaban en la vereda aseguraron que sintieron que el censo anterior fue “más largo”. Una de las vecinas Sara Aparicio contó que despertó a sus vecinos para “que también contesten”. Sobre su  situación laboral la mujer de alrededor de unos 60 años indicó dedicarse a la venta de comida. Ambas vecinas coincidieron que era mejor que los policías acompañen a los censistas “asi no se asustan, y están tranquilos”. Si bien las vecinas reconocieron que “esta es una zona difícil”, aseguraron que viven tranquilas porque por el tiempo que llevan en el barrio, “las respetan”.

En cambio, Esther Guerrero, que trabaja de permisionaria en la Alsina, no se siente tan segura. La mujer que “piqueó embarazada para obtener agua” hace 44 años en su casa, (y aún no consigue tener la luz), aseguró que se quedó en su casa “por el censo”; porque los otros días, contó, prefiere irse a dormir a lo de su hija porque “hay ruidos hasta tarde y yo me levanto temprano, además a la hora que salgo a trabajar, al amanecer, por ahí me cogotean y me quedo aleteando”, indicó entre risas  sobre la posibilidad de ser víctima de la inseguridad. 

En muchos casos los censistas además necesitaron asistencia de los policías para guiarse, “es diferente la georeferenciación de las viviendas”, destacó el subcomisairo Canevari en referencia a la diferencia  entre lo que figuraba en los mapas de los censistas con la real disposición de las calles y sus bifurcaciones.

CRONOS EL DIARIO DE LA 94.7 FM
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